lunes, 27 de julio de 2026

Reseña del libro Cuestiones de Teoría Política. Segundo Volumen.

Nombrar a la bestia. Teoría política y crisis de significados

Nombrar la bestia es la tarea más antigua y más actual de la teoría política. Más aun, en este tiempo de crisis de los significados políticos del mundo. Es así: La teoría política vive de las crisis de sus lenguajes y de sus objetos. V. Gastón Mutti es compilador de Cuestiones de Teoría Política. Segundo volumen. Rosario: UNR Editora, 2025. Se trata de una colectiva que propone un tipo de de producción conceptual, que se constituye es una reflexión sobre la posibilidad de la propia teoría política contemporánea. Mutti, a su vez, es autor del prólogo, en el cual establece el horizonte epistemológico de la obra. La noción de “cuestión” nos remite a un problema cuya complejidad desafía los marcos interpretativos disponibles. Así, las cuestiones son aquellas situaciones en las que los conceptos heredados dejan de ofrecer respuestas suficientes. La teoría política aparece, entonces, como una disciplina cuya tarea consiste en formular adecuadamente las cuestiones, las preguntas. En este sentido, las referencias a Guillermo O’Donnell y a Sheldon Wolin resultan decisivas. Pues, por un lado, el maestro argentino, en su célebre metáfora sobre la necesidad de “ponerle nombre a la bestia”, resignifica una concepción del trabajo del politólogo teórico, en el cual, nombrar significa construir conceptos capaces de identificar fenómenos cuya novedad desborda las categorías disponibles; y, por otro lado, el maestro estadounidense, al enseñar que las grandes contribuciones de la teoría política germinan en épocas de crisis, señala que el colapso de los órdenes institucionales libera fenómenos que antes permanecían invisibles. Esta obra pertenece a una tradición, en la cual hacer teoría política es producir herramientas conceptuales que permitan comprender aquello que todavía carece de nombre. Es decir que, las crisis, al mismo tiempo que destruyen instituciones, también erosionan los lenguajes con los que esas instituciones eran comprendidas. Precisamente, esta obra participa de la idea de que la teoría política se inicia ahí donde el vocabulario heredado ya no consigue resignificar los objetos políticos y sociales.
Este libro está organizada política y estéticamente por un bestiario medieval. Este artículo se va a ocupar de dos capítulos, escritos por Beatriz Porcel. El primero, titulado “Los bestiarios como taxonomía de seres políticos”, que revela la profundidad del enfoque del libro. Pues, los bestiarios, que normalmente son catálogos de criaturas fantásticas, pasan a convertirse en formas de clasificar un universo político poblado por seres híbridos, cuya naturaleza desafía las taxonomías convencionales. Este enfoque convierte en inteligible aquello que originalmente aparecía como monstruoso e inclasificable. El segundo, dedicado al “Príncipe centauro”, en el cual la figura maquiavélica del centauro, heredada de la educación impartida por Quirón, simboliza la condición dual de la política, en el cual conviven, por un lado, la prudencia y la racionalidad de las leyes, y por otro, y la pasión la fuerza de la animalidad. Nicolás Maquiavelo, por el centauro, por el bestiario, comprende la imposibilidad de separar completamente al hombre del animal político que en él habita. En verdad, este libro y, en particular estos dos capítulos, nos muestra, que la articulación entre el pensamiento maquiavélico y los bestiarios medievales constituyen, además de una actuación estética, un diálogo en torno a cómo pensar aquello que escapa a las clasificaciones normales, ordinarias, de la teoría y de la ciencia política. Finalmente, Mutti, Porcel, y todos aquellos que escriben en Cuestiones de Teoría Política reivindican la virtud intelectual, y politológica, de nombrar, pues es la primera forma de la lógica del pensar. Para la teoría política, nombrar la bestia es siempre mejor, que tener una bestia, o un objeto, sin nombre.

https://www.expreso.com.pe/opinion/nombrar-a-la-bestia-teoria-politica-y-crisis-de-significados/?fbclid=IwY2xjawTUuRNleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeYki8e1LaDWs5Ve94AU7d6cvbqUztyAXKh-mbs8LmuDGdnCmR9y_JXlH9ZBE_aem_BICSfjckakydhIHKVEu04g#google_vignette

 ¿Qué rol tienen las universidades en la Democracia?

Santiago Ardisson


Con esta pregunta dimos comienzo al proyecto "Democratic Resilience and Civic Education in the Americas", con el taller "La democracia en debate: voces de las Américas y Europa" organizado en colaboración con el Jean Monnet - Universidad Austral. Un proyecto que llevamos adelante con Santiago Alfonso y Sofía Posleman desde la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales │ Universidad Austral junto a York University y Régis Dandoy de Universidad San Francisco de Quito en el que investigamos cómo las universidades pueden ser actores para el fortalecimiento de la democracia en América.

En este taller inaugural, contamos con José Antonio Sanahuja Perales, quien ofreció una conferencia sobre la democracia en Europa y compartió experiencias europeas para el desarrollo del proyecto. Seguido de esto, tuvimos un debate, a cargo de Sofía del Carril en el que Régis Dandoy, Sofía Posleman y V. Gastón Mutti presentaron sus trabajos y reflexiones sobre la democracia en América.

Gracias a los participantes, a Ignacio Ibañez y Victoria Clark por el apoyo.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Cuestiones de Teoría Política. Segundo Volumen

Ya está entre nosotros el libro Cuestiones de Teoría Política. Segundo Volumen. Espero que lo disfruten, les parezca lindo y lo difundan. La página de la cual se lo puede descargar es: https://formasdelapolitica.com/cuestiones-de-teoria.../



jueves, 18 de septiembre de 2025

Una renovada hoja de ruta para Santa Fe

 Una renovada hoja de ruta para Santa Fe - Radio UNR

  • Tiempo de lectura:6 mins read

Por: Dr. V. Gastón Mutti

Docente de la Facultad de Ciencia Política y RRII – UNR

Hace menos de un año, las cámaras legislativas de la Provincia de Santa Fe le daban fuerza de ley al proyecto de reforma parcial de la Constitución provincial. Sesenta y dos años después de su última modificación, el texto constitucional tenía la posibilidad de ser actualizado a las nuevas formas de la vida social y política. Como también a incorporar aquellos institutos ya receptados más de veinte años atrás en la Carta Magna Nacional.

Como es sabido la constitución es la hoja de ruta, en palabras de Alberdi una carta de navegación, que la sociedad establece ya que genera prácticas, hábitos y actitudes. Son las reglas básicas que nos fijamos para poder funcionar mejor.

Además, esta Constitución avanza en el sentido “pleno” de la misma, ya que no sólo organiza el poder, sino que preeminentemente satisface exigencias acerca del procedimiento y contenido de las leyes que regulan la vida pública de la Provincia (Nino, 1992, 4).

Luego de reunida la Convención, la onceava sesión plenaria, que concluyó el 10 de setiembre, aprobó en general del texto finalmente acordado. No obstante, el contenido de cada uno de los artículos ya había sido discutido y aprobado en las sesiones previas. Dado el tratamiento en general, los jefes de bloque recordaron cuáles artículos y temas serían rechazados o se abstendrían de acompañar.

El 93% de los dictámenes emitidos fueron aprobados con el 67% de los votos, lo cual destaca la legitimidad del proceso. Al oficialismo lo acompañaron sectores del justicialismo, con la oposición de los representantes de La Libertad Avanza y Somos Vida y Libertad.

De esta forma, fueron proclives al texto de la reforma los representantes de Unidos, Más para Santa Fe, Frente de la Esperanza y Activemos. Los bloques completos de La Libertad Avanza y Somos Vida y Libertad votaron en contra.

Esto produjo que, con cincuenta y dos votos afirmativos y diecisiete votos negativos, la Convención Reformadora aprobara en general el texto final. Después de esa votación, se hizo lo propio en particular con cada artículo y con las disposiciones transitorias.

De esta manera la Constitución reformada tiene 161 artículos y 27 cláusulas transitorias. Está dividida en cinco partes. La primera mantiene los artículos relacionados a Principios, Declaraciones, Derechos y Garantías. La segunda parte es sobre Régimen Electoral y Participación Ciudadana. La tercera parte se encarga de los poderes: Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ministerio Público, Designaciones y Enjuiciamientos, Órganos de Control y Juicio Político. La cuarta parte organiza el régimen municipal, las regiones y áreas metropolitanas. Por último, la quinta contiene los artículos que refieren a futuras reformas de la Carta Magna. Luego, están las 27 disposiciones transitorias.

Entre los principales cambios que se encuentran plasmados se pueden destacar:

  • Se fija el régimen de plena autonomía municipal.
  • Se coloca el límite de los 75 años a todas las instancias de jueces en el ámbito provincial. Se crea un Ministerio Público autónomo con fiscales y defensores independientes. La selección se realiza por medio de un Consejo de la Magistratura,
  • En relación con las instituciones electorales, se establece la edad mínima para votar en los dieciséis años. Se impide que las personas condenadas sean candidatas. Se fija como límite de las reelecciones a dos períodos para todas las categorías de la provincia. Se quitan fueros especiales a los miembros del Congreso y se eliminan las mayorías automáticas en la Cámara de Diputados.
  • Se entiende la seguridad pública como derecho constitucional. Esto implica que la seguridad pública y ciudadana se establece como principio, con el monopolio del Estado en su ejercicio y se plasma la participación ciudadana en su ejercicio y la coordinación con otras esferas de seguridad nacional.
  • Se plasma el criterio de responsabilidad fiscal del Estado.

Grandes cambios a los que se suman temas como: el criterio de progresividad en los impuestos; la libertad de expresión y el derecho a réplica; el derecho a reunión, asociación y petición; el recurso jurisdiccional de amparo; las respuestas de la provincia ante daños a terceros; la tutela de la salud; la protección al trabajo; el establecimiento de principios rectores en materia de servicios públicos de competencia provincial y local; la promoción y protección de la ciencia, la investigación y la innovación; la incorporación de principios en materia de ordenamiento territorial, hábitat, urbanismo y derecho a la ciudad; la protección del ambiente; el derecho al agua; la incorporación de principios de políticas públicas basadas en evidencia y gobernanza de datos; y además las atribuciones relativas a la cooperación internacional y al federalismo de concertación.

Vemos entonces que, como en la mayoría de las constituciones reformadas en las últimas décadas en las demás provincias, y en América Latina, la de la Provincia de Santa Fe refleja un esfuerzo especial por atender y receptar de modo destacado las necesidades de nuevos derechos, especialmente de los grupos más vulnerables de la sociedad.

Sin embargo, a diferencia de muchas de ellas, reconoce la influencia que tiende a ejercer sobre los derechos la organización del poder en una constitución. Por ello, también se sumaron cambios en la “sala de máquinas” de la constitución (Gargarella, 2025, 332). Es decir, en la parte en la cual se define cómo va a ser el proceso de toma de decisiones democrático.

A partir de ahora veremos cómo se producirá (o no), la “influencia cruzada” de la reforma en la que, para poder asegurar la protección de ciertos derechos básicos ahora garantizados constitucionalmente, se han introducido cambios en la organización del poder (Gargarella, 2025, 333).

La práctica constitucional santafesina nos indicará cómo esta renovada hoja de ruta va a transitarse.

Bibliografía:

Gargarella, Roberto, (2025), La sala de máquinas de la Constitución, Siglo XXI, Buenos Aires.

Nino, Carlos, (1992), Fundamentos de derecha constitucional, Astrea, Buenos Aires.

La nueva Constitución de Santa Fe fue consagrada por amplia mayoría

Artículo por artículo: este es el texto de la nueva Constitución de Santa Fe

Recta final para la reforma: este viernes se jura la nueva Constitución de Santa Fe

La Convención le pone punto final a la nueva Constitución de Santa Fe

lunes, 18 de agosto de 2025

 

https://elgritodelsur.com.ar/2025/08/la-abstencion-electoral-no-es-solo-problema-partidos-tradicionales/

jueves, 3 de julio de 2025

Nuevo Libro sobe el Fenómeno Milei.

Ya está disponible el e-book de la Escuela de Ciencia Política, de descarga gratuita, sobre el Fenómeno Milei. En él colaboro con un capítulo.

miércoles, 2 de julio de 2025

Por qué la mitad de la gente no fue a votar, dilema y desafío para la política 

Por qué la mitad de la gente no fue a votar, dilema y desafío para la política

Un comicio de escaso interés en la valoración ciudadana, y la pérdida de capacidad de los partidos por entusiasmar al electorado, entre las claves que explican una deserción histórica en las urnas.

La elección de este domingo en Santa Fe pasó a la historia como la de mayor deserción de votantes que se tenga registro desde la recuperación democrática en 1983. Un promedio del 52% del padrón que haya dado el presente, incluso menos en Rosario, donde el 48% acudió a las urnas, hizo repensar dentro y fuera de la atmósfera política. Y si bien esta retracción del interés popular por la vida cívica es un fenómeno extendido a nivel nacional, incluso continental, aquí fue el rasgo saliente de la jornada.

Consultado el politólogo rosarino Gastón Mutti, las razones aparecen enseguida y desde las cuestiones más elementales. “El voto obligatorio tiene como objetivo superar el problema de la acción colectiva y cómo hacer para que la ciudadanía individualmente tienda a participar. Esa obligatoriedad no tiene ninguna eficacia ante la posibilidad de una sanción. El otro día una alumna me decía que la multa por no ir a votar es más barata que un pasaje en colectivo. Con lo cual, eso hace que gente prefiera pagar la multa y no ir a votar”, comenzó. 

“Hace ya unos 10 años que venimos pasando de 77% de intención de voto al 73%, 67%, 54% y quedamos abajo del 50% finalmente. Vemos entonces una reversión absoluta de la capacidad de los políticos para entusiasmar a la ciudadanía con la  posibilidad de opciones electorales en este momento”, advirtió este docente de la Facultad de Ciencia Política de la UNR, y la UNER. “Lo interesante –amplió– es que ni tampoco La Libertad Avanza lo hay logrado, cuando dos años atrás muchos decían que las personas descreídas habían encontrado en ese espacio quien las representara. Evidentemente, eso no es así. Porque si no habría más del 60% de afluencia de votantes para esa nueva opción que les brinda una manera de ver”, dedujo Mutti.

Por lo demás, el analista reparó en el caso de la elección en Formosa, este mismo fin de semana. Allí la afluencia de electores fue del 60%, igualmente bajo pero alto para los demás comicios de los últimos meses en el país. “Eso indica que en algunos territorios el aparato político, sea cual fuere el partido, sigue teniendo efecto importante y generando que el nivel de votación sea mayor que en otros lugares donde esas estructuras han dejado de tener tal influencia, ya sea por la dádiva o el traslado del votante u otros mecanismos. En Corrientes el aparato no es del PJ sino de la UCR y también funciona. En Neuquén con el MPN igual. En la propia Santa Fe hay lugares con porcentaje de votación mas alto y mayor deserción en los centros urbanos más grandes, y es porque los aparatos locales se movieron”, observó. 

Mutti también valoró el hecho de que la elección de concejales, tal como sucedió en los municipios, tuvo menos atractivo para el electorado. “Eso no motorizó y el esfuerzo de los partidos no dio resultado para que la gente fuera a votar. Una de cada dos personas no fue”, concluyó en diálogo con RosarioPlus

Pese a todo, los ejemplos alrededor acentúan la certeza de que es una tendencia general en la vida política de estos tiempos. La elección en Chile este domingo transcurrió en esa dirección: en las primarias para elegir precandidatos presidenciales del país vecino solo acudió a las urnas 1,4 millón de personas, sobre un total de 15 millones habilitadas para sufragar, puso como ejemplo el politólogo.

En cuanto a la efervescencia de las redes sociales que harían suponer un interés mayor por la política, en función de la grieta instalada entre peronismo y anti peronismo, libertarios y progresistas, no resulta un parámetro digno. “No es una referencia válida porque no dejan de ser microclimas. Una nube de Twitter ni siquiera dialoga con la otra nube de Twitter opuesta. El problema es que cada uno estamos en un microclima, más o menos politizado, y luego te encontrás con gente que se sorprende de tanto lío para elegir concejales”, distinguió.

Otro pensador de la cuestión como Juan Lucca, docente de Ciencia Política de la UNR, concluyó en que "esta elección marca una despolitización ciudadana. Tal vez, cierta estabilización en términos macroeconómicos hizo que la gente no fuera a votar con el enojo del bolsillo aunque el bolsillo esté desfondado y no haya plata. Pero no está la sensación de la inflación comiéndose las expectativas", evaluó. 

“Es un año electoral cargado –añadió–, y lo que se ponía en juego, al menos en Rosario, no es de lo más convocante: concejales. Eso quizás desalentó a votar, y no fue concurrente con otra elección que la traccionara, no se elegía nada a nivel ejecutivo”.

miércoles, 9 de octubre de 2024

viernes, 7 de junio de 2024

Conmemoración del Acuerdo de San Nicolás. El Acuerdo, y ahora la democracia, como método para procesar conflictos.

Dr. V. Gastón Mutti

Profesor Titular UNR- UNER- UGR

 

Muy buenos días, quiero agradecer a la Sra. directora del Museo de la Casa del Acuerdo, y por su intermedio a todo su personal, y a los miembros de la Asociación Civil Pacto por el Museo del Acuerdo, por la invitación que he recibido para participar de este acto de conmemoración, el cual a su vez me permite reencontrarme con familiares, amigos y así volver a ser parte de actividades en esta ciudad en la que nací, me educaron y me crie.

Mi intervención se funda en la posibilidad que nos da el Acuerdo de San Nicolás a la hora de poder seguir pensando las características del tiempo en el que nos toca vivir. Pero para comenzar veamos algunas particularidades del contexto en el cual el Acuerdo fue firmado.

Nos dice José De la Torre que los días previos a la realización de la reunión en San Nicolás, la ciudad se iba preparando para recibir a los altos dignatarios que la visitarían. Los criados se dirigían a diferentes locaciones cumpliendo con las ordenes de sus señoras o señores. Se pintaban paredes y ventanas, se acomodaban los salones de las casas principales. Se embanderaban e iluminaban las calles, se colocaban flores, se preparaba el tedeum, se contrataba una orquesta proveniente de Buenos Aires y una banda de música que se dirigió desde Rosario. Se acordaba el cronograma de bailes y se designaban a señoras para la preparación de comestibles y dulces, y a pasteleros locales para los licores. Además, el cura solicitaba a las familias el préstamo de sillas y tapices para las actividades religiosas.

Días antes habían llegado muebles, útiles y fondos enviados por el gobernador de Buenos Aires, Vicente López, para hacer frente a las necesidades de los demás gobernadores que se alojarían en casas de familia que funcionarían como hospedajes ocasionales.

Todo esto se hacía a pesar de que San Nicolás había sido una localidad estratégica en las disputas de las décadas pasadas. No sólo eso, también había sufrido los avatares de las distintas confrontaciones por las posiciones que había adoptado ante ellas.

El manejo de los tiempos era muy diferente al actual. Las postas previas a San Nicolás ya estaban avisadas que se esperaba para el día 20 a los participantes del encuentro. Pero la demora en los viajes, ya sea por tierra o agua, era algo muy común.

Mientras que Urquiza planeaba iniciar las sesiones el 25 de mayo, éste también se había retrasado.

Igualmente, para ese día la mayoría de los gobernadores ya habían arribado. Estos participantes centrales eran caudillos en sus provincias y habían sido cómplices de la política de Rosas. Pero se hallaban en San Nicolás para definir los caminos que se seguirían en el país. Muchos de ellos conspicuos federales que debían dejar de lado las armas para participar de la organización nacional.

En la casa del vecino Teodoro Fernández, Francisco Pico y Dalmacio Vélez Sársfield redactaron el proyecto de acuerdo. Este trabajo fue propio de dos figuras que habían tenido, por parte del primero, una posición enteramente contraria a Rosas, como era lógico dada su filiación unitaria y siendo un exiliado político en Uruguay; por parte del segundo, como un jurisconsulto que se había opuesto a, pero también trabajado con, el gobierno depuesto.

En la reunión preliminar del 29 de mayo se dan por iniciadas las sesiones, las cuales buscaban arbitrar los medios para la realización de un congreso constituyente. El día 31 es firmado finalmente el Acuerdo por los gobernadores de diez provincias presentes. Salta, Jujuy y Córdoba luego se adhirieron al mismo.

Así se buscaba reunir en un Congreso General a los representantes para permitir la sanción de una Constitución Política.

Nos interesan particularmente, en esta presentación, los artículos 13 y 14 de dicho Acuerdo. El artículo 13 destaca la necesidad de dejar atrás los errores pasados y estrechar la amistad entre los pueblos argentinos. En otros términos, comprometía a los gobernadores a mantener la paz pública en sus provincias.

Por su parte el artículo 14, facultaba al director provisorio para emplear “todas las medidas que su prudencia y acendrado patriotismo le sugieran” en el caso de perturbación en las provincias o ataques de unas a otras. Hoy diríamos que se trataba de restablecer la paz y sostener las autoridades legalmente constituidas en las provincias. Todas estas precauciones nos indicaban el estado de situación en el momento de la firma del Acuerdo.

Gran parte de los gobernadores regresaron para sus provincias el 6 de junio por la tarde. Pero desde el 21 de junio de 1852 se conocieron noticias que preocupaban, cuando Buenos Aires repudió el pacto alcanzado. Las armas aparecían nuevamente en el horizonte de la organización nacional y enturbiaban el Congreso Constituyente que finalmente concluyó con la sanción de la Constitución Nacional de 1853.

¿Que nos enseñan todas estas vicisitudes? ¿Cómo tomar notas de las mismas y utilizarlas para el análisis de nuestros días?

El primer señalamiento que debemos realizar es que, en aquella sociedad, como en la nuestra existían, y existen, divergencias, divisiones de intereses, de valores, de opiniones, de partidos. Es por ello que en gran parte de las acciones humanas los intereses se encuentran en conflicto. Esto conduce a que se produzcan ganadores y perdedores de dichas situaciones y esto conlleva al problema sobre el acatamiento de aquellos que no logran imponer sus opiniones.

Esta es una situación que podemos reconocer tanto en los enfrentamientos que siguieron al Acuerdo entre la Confederación y Buenos Aires en el decenio 1852-1862, pero también en nuestros días en la cual la polarización alcanza grados de profundidad que nos permiten hablar de ella como una “ley de la gravedad” de la política. La polarización es considerada como el fenómeno político más importante en la cultura política de Argentina de los últimos años, aunque además es una clave para interpretar procesos políticos del mundo.

Pero, ¿es novedosa la polarización? Dos respuestas opuestas, pero que entendemos que no son necesariamente excluyentes, pueden surgir. La primera es que estamos ante un nuevo ciclo de confrontación de los que ya ha vivido el país. Unitarios versus federales, radicales versus conservadores, peronistas versus antiperonistas, democráticos versus autoritarios, intervencionistas versus liberales, entre otras oposiciones. La otra posible respuesta es que, en nuestros días, al decir de Luis Alberto Quevedo e Ignacio Ramírez, se produce una creciente segregación ideológica de la sociedad argentina. Los opuestos transitan espacios discursivos escindidos, agendas públicas crecientemente autonomizadas unas de otras, medios de comunicación diferenciados y sin un espacio público común en el cual debatir. El otro debe ser negado como reaseguro de las convicciones que se poseen y la fraternidad sólo se establecerá entre los que piensan igual. En el Acuerdo de San Nicolás encontramos un ejemplo de cómo se buscó cerrar las diferencias que habían atribulado a la política argentina de ese período decimonónico.

Como segundo señalamiento queremos destacar que, a lo dicho, debemos sumar que los resultados de las acciones sociales no están predeterminados. Existe incertidumbre sobre las mismas. El futuro no está escrito de antemano. Es imprevisible, incluso la realidad existente se vuelve inasible.

Es por ello que el Acuerdo de San Nicolás nos muestra con claridad cómo los resultados del mismo, aunque, por una parte, condujeron a la sanción de la Constitución Nacional, por otra, no permitieron el proceso de estabilidad política de mediano plazo que se auguraba para el país.

Y es en este sentido que la incertidumbre se convierte en un elemento fundamental de análisis en las sociedades. La confrontación con lo nuevo fascina y atemoriza por igual. Cuando las expectativas de futuro se diluyen, lo nuevo devienen una amenaza de lo conocido.

Es por ello que el ámbito del debate debe ser, como lo fue en 1852, el lugar donde las certidumbres de la inflación ideológica sean puestas en cuestión, y los principios políticos no se constituyan en verdades absolutas. Se deben someter, por lo tanto, los contenidos materiales de la política a una revisión sistemática y permanente. Señala Norbert Lechner que la sobre ideologización provoca una fuerte intransigencia a negociar compromisos y modificar decisiones tomadas. Sin embargo, la discusión y crítica a una solución dada no elimina el problema, la sociedad seguirá demandando certidumbres.

Y es en este punto donde el Acuerdo de San Nicolás implicó una certidumbre que se corroboró en muchas de sus expectativas. Hoy también vemos cómo las discusiones producidas en el ámbito público buscan alcanzar ciertos grados de acuerdos, con marchas y contramarchas.

Como último punto destacado, nos interesa regresar al artículo 2 del Acuerdo, en el cual se estableció como ordenador del país al federalismo. En otras palabras, ese acto nos llama a pensar sobre las características de las instituciones que se dieron esos hombres de mediados del siglo XIX. Aquí el aprendizaje es que las instituciones importan ya que confieren un carácter intertemporal a los conflictos políticos.

Nos instruye Adam Przeworski que gracias a ello se ofrece una perspectiva de largo alcance a los actores políticos que les permite pensar en el futuro en vez de preocuparse exclusivamente por los resultados del presente. En otros términos, algunas instituciones, y particularmente las de la democracia representativa, ofrecen a las fuerzas y agrupaciones políticas más destacadas la posibilidad de entender que en algún momento, actual o futuro, tendrán la posibilidad de promover sus intereses, proyectos o ideas. Lo cual las induce a acatar los resultados cuando son desfavorables en el futuro inmediato.

Las fuerzas políticas aceptan las derrotas presentes ya que están convencidas de que el marco institucional, que organiza la competencia democrática, les podrá permitir avanzar en la consecución de sus propósitos en el futuro.

Así, consideramos que es la democracia el medio en el cual estas tensiones de la vida moderna pueden procesarse. Además, en ella descubrimos que la política no se guía solamente por intereses, ya que en otras ocasiones lo hace por pasiones e imágenes, creencias y emociones.

Es por ello que, tanto el Acuerdo como nuestra democracia, es el resultado contingente de los conflictos. Sus alcances no son ni necesarios ni inevitables, sino una posibilidad.

Por lo dicho, podemos colegir que las divergencias y las incertidumbres pueden ser procesadas por las instituciones. Cabe a nuestra democracia orientar los acuerdos como lo hicieron aquellos hombres de 1852.

¡¡Muchas gracias!!

 

Rosario, mayo de 2024.

 

Bibliografía:

De la Torre, José E., Historia de San Nicolás de los Arroyos, Editorial Rosario, Rosario, 1947.

Lechner, Norbert, Los patios interiores de la democracia. Subjetividad y política, F.C.E., Santiago de Chile, 1990.

Przeworski, Adam, Democracia y mercado, Ed. Universidad de Cambridge, Cambridge, 1995

Quevedo Luis Alberto, Ramírez, Ignacio, Polarizados. ¿Por qué preferimos la grieta? (aunque digamos lo contrario), Capital Intelectual, Buenos Aires, 2021.