martes, 28 de septiembre de 2010

Las internas abiertas y simultáneas en Santa Fe. Legislación y consideraciones sobre el 2011.

La Provincia de Santa Fe ha modificado en los últimos años nuevamente su normativa electoral. El actual sistema, que suplantó a la impopular “ley de lemas”, sólo fue aplicado dos veces para la selección de cargos legislativos locales (2005-2009) y una vez para cargos ejecutivos y legislativos locales y provinciales (2007). Existe, sin embargo, el caso de algunas intendencias en las que se realizaron las elecciones en los períodos intermedios producto de que por diversos motivos se encontraban acéfalas.
Las discusiones en 2004 se centraron en las “formas de candidatura”, ya que se debatió específicamente quiénes seleccionan a los candidatos. Las opciones eran si lo hacían sólo los afiliados mediante el mecanismo tradicional de las elecciones internas “cerradas”, o si los ciudadanos, que no conforman los partidos políticos, tendrían algún tipo de injerencia
Los otros aspectos del sistema electoral no fueron modificados. Así se mantiene la disposición constitucional que fija que los legisladores provinciales de ambas cámaras sarán electos conjuntamente con los cargos ejecutivos tanto del nivel provincial como local.
A su vez se debe recordar que coexisten sistemas diferentes para la selección de representantes. El de mayorías y minorías para la conformación de las Comisiones Comunales, el sistema proporcional D’Hont para la integración de los Concejos Municipales y un sistema mixto de representación mayoritaria para el partido político más votado. Esta última disposición constitucional otorga veintiocho diputados provinciales sobre un total de cincuenta a la fuerza o partido que obtenga la mayor cantidad de sufragios independientemente de su porcentaje de votos. El resto de los diputados se reparten, proporcionalmente, entre las demás fuerzas que alcancen el piso de representación. Además los distritos se diferencian en circunscripciones uninominales como en el caso de la elección de los senadores provinciales (independientemente de la cantidad de electores de cada departamento) y distrito único en el que los representantes de la provincia, los municipios o las comunas son electos sin considerar la diferencia de población.
Con relación a las formas de candidaturas se adoptó en el año 2004 el sistema de internas abiertas, simultáneas, obligatorias para los partidos políticos, confederaciones y alianzas, y semi obligatorias y de un solo voto para los ciudadanos.
Los precandidatos se eligen en un solo acto en todo el territorio provincial y para designar todas las candidaturas en disputa. Se agrega un dato de relevancia, y es que los precandidatos pueden serlo por una sola agrupación, en una única lista y para un solo cargo electivo y una sola categoría. Esto lleva a que en las elecciones generales sólo pueden participar aquellos candidatos surgidos de las primarias, impidiendo alianzas post electorales.
Una de sus características en la obligatoriedad de la participación a los partidos. Se fundamenta en la definición de los partidos como sujetos auxiliares del Estado e instituciones fundamentales necesarias para la formación y expresión de la voluntad política del pueblo. De esta manera se está dando una ubicación a los partidos políticos diferente a aquella que los pensaba como sujetos del derecho privado y desenvolviéndose en el ámbito de la sociedad civil.
Otra es la semi obligatoriedad del voto en las internas que se funda en que son una carga pública para los ciudadanos que se encuentren en el padrón electoral general de la Provincia, correspondiéndole las mismas sanciones establecidas para quienes no voten en las elecciones generales sin causas justificadas. Sin embargo también se fija que podrán no votar aquellos ciudadanos que así lo comuniquen ante el Tribunal Electoral u otras reparticiones designadas. Esto se vuelve en la práctica un mecanismo más engorroso que ir a votar, ya que se debe concurrir dos veces ante las autoridades electorales.
Cambios producidos luego de la sanción de la legislación exceptúan de realizar las internas a las localidades en las que existan listas únicas o una por cada partido
Es importante destacar que en los comicios realizados con dicho sistema, en las semanas previas a los comicios, la página web de la provincia siempre fue consultada por un importante número de ciudadanos, y un bajo número de votantes hicieron el engorroso y doble trámite de anotarse para no sufragar.
A pesar de la recurrente conformación dificultosa de las autoridades de mesa en las primarias, los ciudadanos en condiciones de votar alcanzaron siempre un porcentaje que se acercaba al 70% en todos los comicios. Sin embargo este promedio no refleja que en los centros más poblados la participación fue menor como también mayor los votos blancos e impugnados.
Con relación a los comicios nacionales del año 2011 las elecciones en Santa Fe difícilmente coincidan con las nacionales. Esto se debe a que por disposición constitucional las mismas se deben realizar como mínimo noventa días antes de la asunción de los aspirantes electos. Esto lleva a que los comicios generales se realicen a inicios del mes de setiembre y las primarias con una antelación de entre sesenta y noventa días, las cuales las lleva al mes de junio
Por la parte de los votantes el sistema supone que, a diferencia de las internas tradicionales, las abiertas no requieren pruebas de afinidad doctrinaria ya que la sola disposición del documento habilita a votar. Esto puede ser considerado como una tergiversación de las posiciones ideológicas partidarias aun cuando fortalezca la participación ciudadana. Por ello permitir la más amplia participación reduce los costos de actuar en la selección de los candidatos de los partidos, aunque puede llevar a que los candidatos seleccionados, a pesar de tener una mayor legitimidad social, carezcan de legitimidad partidaria o presenten una ubicación ideológica diferente a la de la mayoría partidaria.
Este argumento puede relacionarse con el que sostiene que al ampliarse la participación ciudadana se reduce el poder de las redes clientelares y de los llamados aparatos partidarios.
A pesar de los distintos cambios en los sistemas electorales la provincia de Santa Fe se ha comportado desde 1983 como provincia y, generalmente también en el ámbito local, como bipartidista (aunque se llamen frentes, alianzas o coaliciones). Esto permite analizar que los sistemas, aunque diferentes, ayudaron a reducir el número efectivo de partidos o alianzas que finalmente obtuvieron bancas o accedieron a cargos ejecutivos. Esto se produce ya que los pequeños partidos son reabsorbidos dentro de las coaliciones más amplias.
Una última lectura es que los que ganaron en las elecciones primarias no lo hicieron necesariamente en las generales. Esto es claro en muchos ejemplos provinciales y locales. Tomemos un solo caso, en las últimas elecciones en Rosario el justicialismo perdió setenta mil votos entre las primarias (en las que ganó) y las generales (en las que triunfó el Frente Progresista).
De esta manera, a partir de estas particularidades del sistema electoral santafesino no se pueden realizar lecturas de tendencias provinciales para los comicios generales a partir de los resultados de las internas abiertas y obligatorias ni pronosticar tendencias definitivas en las intenciones del voto.

El Estadista.
Rosario, agosto de 2010.

sábado, 13 de marzo de 2010

Oposición y Oficialismo ¿comportamientos impensados?

Las expresiones periodísticas han buscado definir posiciones maniqueas entre oposición y oficialismo. Se presume una homogeneidad en cada uno de los bloques legislativos. Se critica la posibilidad de, o imposibilidad de, juntar voluntades para doblegar a los otros.
Estas acciones que son consideradas como totalmente imprevistas, oscuras o traidoras, deben rastrearse, en cambio, en las características propias del sistema de partidos políticos del país.
El sistema de partidos de Argentina ha sufrido una importante metamorfosis desde 1983. En ese momento la nacionalización era su característica más destacable que implicaba un alto nivel de congruencia entre las expresiones provinciales y las nacionales.
Así se podía hablar de sistemas de partidos perfectamente nacionalizados en los cuales los principales competidores eran idénticos en las contiendas nacionales y sub nacionales, y los resultados de las mismas también coincidían en general.
Las sucesivas crisis del sistema político impactaron sobre el sistema partidario. Con ello se observa que estos fenómenos, profundizados en los últimos quince años, conllevan la desnacionalización de los patrones de representación y de la competencia política.
En otras palabras, se ha vuelto un sistema federalizado incongruente en el que conviven en interrelación un sistema territorial de partidos con un sistema nacional de partidos.
Por esta causa se debe recuperar el escenario provincial como ámbito relevante para explicar los diferentes sistemas de alianza en los ámbitos legislativos nacionales. La estructura del poder local también afecta la competencia por los cargos nacionales.
Los sistemas de partidos sub nacionales se articulan con los niveles superiores de competencia en los que participan los partidos políticos nacionales. Esta interacción trae consecuencias en el balance de fuerzas que los cambios en la escena sub nacional pueden proyectar hacia los otros niveles.
Es a partir de ello que se desprenden dos consideraciones. La primera es la territorialización y disgregación de la política de partidos. Este último concepto refiere a cómo el voto para los mismos cargos se distribuye entre distintos partidos en las distintas provincias. La consecuencia de una mayor disgregación es la diferenciación entre los sistemas de partidos en las distintas provincias.
La segunda es la desnacionalización o incongruencia del sistema de partidos. Ésta designa la probabilidad o no de que los principales partidos en competencia obtengan proporciones semejantes de votos en distintas provincias. Pero desnacionalización no es disgregación.
A partir de estas conceptualizaciones se sostiene que la territorialización de la competencia electoral resulta de la coincidencia entre la disgregación y la desnacionalización del sistema de partidos.
De esta manera, lo ocurrido en cada provincia contribuye a los cambios del sistema de partidos de nivel nacional. Sin embargo no en todas las provincias se registran cambios significativos. Fueron las más pobladas las que dinamizan estas lógicas del sistema de partidos nacional. Aún cuando las elecciones 2007 parecen desacelerar el ritmo de la descomposición partidaria posterior a 2001, no hay indicios de recomposición de la uniformidad territorial.
Estas consideraciones nos llevan a concluir que el modo en que se comportan los representantes electos en la Legislatura nacional debe ser entendido en este contexto y no pensar su accionar con el antiguo modelo de la nacionalización y la congruencia del sistema de los partidos políticos argentinos.